Y así comienza...
Desde hace varios meses he tenido la intención de comenzar este blog porque creo que siempre es bueno compartir experiencias... a veces por el hecho de que puedan darle algo a alguien y a veces simplemente porque es bueno para mí.
Soy Sara, una millennial con corazón de X y con algunos comportamientos de baby boomer. Creo que todos somos una mezcla de todo por las miles de historias que nos han traído hasta lo que somos hoy. Trabajo en una empresa global desde hace 4 años y estoy casada desde hace algunas semanas. Ambas cosas son las mejores decisiones que he tomado en la vida.
Por trabajo viajo de manera recurrente, lo que me da la oportunidad de conocer a muchas personas, y con cada una con la que platico, aprendo cosa diferentes. Hoy, por ejemplo, conocí a 5 choferes de Uber, con historias de vida diametralmente diferentes que me permití escuchar, cosa que antes no hacía con tanto detenimiento, por falta de interés o por estar sumida en el celular, que al final de cuentas es lo mismo.
Uno de ellos es jubilado y pasa el rato en Uber para no estar en casa con su esposa, algo que me pareció curioso ya que yo quisiera pasar más tiempo en casa, disfrutando de esos pequeños detalles que muchas veces damos por hecho: una plática acompañada de una cerveza helada, o una tarde de Netflix con los celulares en silencio. Entonces, después de terminar mi viaje con él, me puse a pensar qué cosas podría recomendar a las personas que están recién casadas -o juntadas-, como dice mi bella madre- y aquí van:
Soy Sara, una millennial con corazón de X y con algunos comportamientos de baby boomer. Creo que todos somos una mezcla de todo por las miles de historias que nos han traído hasta lo que somos hoy. Trabajo en una empresa global desde hace 4 años y estoy casada desde hace algunas semanas. Ambas cosas son las mejores decisiones que he tomado en la vida.
Por trabajo viajo de manera recurrente, lo que me da la oportunidad de conocer a muchas personas, y con cada una con la que platico, aprendo cosa diferentes. Hoy, por ejemplo, conocí a 5 choferes de Uber, con historias de vida diametralmente diferentes que me permití escuchar, cosa que antes no hacía con tanto detenimiento, por falta de interés o por estar sumida en el celular, que al final de cuentas es lo mismo.
Uno de ellos es jubilado y pasa el rato en Uber para no estar en casa con su esposa, algo que me pareció curioso ya que yo quisiera pasar más tiempo en casa, disfrutando de esos pequeños detalles que muchas veces damos por hecho: una plática acompañada de una cerveza helada, o una tarde de Netflix con los celulares en silencio. Entonces, después de terminar mi viaje con él, me puse a pensar qué cosas podría recomendar a las personas que están recién casadas -o juntadas-, como dice mi bella madre- y aquí van:
- Siempre decidan a qué cosa vale la pena darle atención. Como les conté, paso mucho tiempo fuera de casa, así que al inicio (varios meses atrás, cuando empecé a "vivir en el pecado" antes de dar el sí frente a un juez) llegaba y quería hacer cosas relacionadas con la limpieza y organización de mi nidito de amor, en lugar de darle tiempo a la construcción de mi relación. ¿Realmente deshacer la maleta del viaje es tan urgente? ¿Tengo que sacudir en ese momento mi clóset?
- Abran su mente. No crean que la música que escuchan, las películas que ven o los libros que leen son lo máximo. Siempre habrá algo que te sorprenderá. Hoy escucho a los Cafres y a los Caligaris, y me sorprendo a ver a mi esposo cantar canciones de Alejandro Fernández y Luis Miguel. Romper paradigmas nos ha hecho una versión fusionada del otro, y está padrísimo.
- Prolonguen los momentos de felicidad. Confieso que al inicio las cosas no fueron sencillas y el proceso de adaptación fue más complicado de lo que imaginaba, no solo por la dualidad Cafres-Fernández, sino por detalles muy sencillos como el volumen de la televisión o el olor a cigarro. Cuando finalmente llegamos al punto de equilibrio, algo me hacía falta en el corazón: el drama. Así que buscaba muchos pretextos para discutir en lugar de disfrutar todo lo bueno que habíamos logrado. Cuando fui consciente de esa necesidad, la eliminé de mi vida -o eso espero- y dedicamos 100% del tiempo juntos a divertirnos, incluso cuando hacemos las terroríficas cuentas para pagar los gastos del hogar.
- Usen tiempo para cada uno. No por el estar juntos significa que la persona te pertenece. Cada uno es un ente separado que puede darse el tiempo para ir con amigos, con familia o simplemente hacer algo diferente en otra habitación. No porque no quiera salir a comprar algo a la plaza significa que vamos a amar menos. Además, contar cosas que cada uno vive por separado es otra forma de conocerse.
- Cuídense. En todos los sentidos. Si bien escuché de mucha gente que ahora como esposa "debo procurar a mi marido" (súper old fashion), debo admitir que hay una parte de verdad en eso, aunque no solo es hacia una dirección. Ambos deben procurar por el otro, porque el bienestar de nuestras parejas impacta totalmente en el nuestro. Cuidar del otro es otra forma de demostrar amor, así que nunca está de más preparar un desayuno saludable, incentivar una caminata diaria o incluso ir a dormir temprano.
Ninguna relación es perfecta cuando es observada por alguien más, pero lo importante es que sea perfecta para quien la vive y la construye.
¡Nos leemos pronto!


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